
Sin embargo, con preocupación observamos sucio en las calles, producto de nuestra acción directa. Ayer, por ejemplo, Salí con mi esposo y mi nuera a caminar en una reconocida urbanización de nuestra ciudad, la cual está habitada por personas de clase media. Es un lugar que se presta porque el tráfico de autos no es tan intenso hay muchas personas y niños caminando y jugando y además tiene grandes estacionamientos donde se puede andar tranquilamente. Pero, allí se observa que existe un gran descuido con la limpieza y cuidado de áreas comunes. El monte que rodea todas las caminerías esta altísimo, hay basura regada por todos lados, las matas sembradas en las entradas de los estacionamientos sin podar y agua estancada -producto de las lluvias- en la redoma central, lo cual se convierte en un criadero de zancudos y alimañas que pueden afectar considerablemente la salud de los vecinos.
Entonces, ¿cuál es la preocupación? Que definitivamente la acción directa de la familia sobre el cuidado del medio ambiente, está fallando. Me preocupa que, a lo mejor usted entra en esos edificios, en esos apartamentos y los verá limpios, acomodaditos… pero los alrededores descuidados y sucios. Eso corrobora que, un aspecto tan importante de la conciencia ecológica no se ha logrado como es asumir que el problema es nuestro; nada hace usted con mantener su casa limpia y echar la basura para la calle. El sentido de pertenecía surge aquí como un componente bien importante, porque esa es su urbanización y ella es un reflejo de usted. Siempre recuerdo un mensaje ecológico que se encontraba en uno de los puentes de la Circunvalación Uno de Maracaibo que decía: un papel no ensucia… pero somos muchos. Y es tan común observar como desde los carros en marcha -niños y adultos indistintamente- lanzan la basura que genera la ingesta de chucherías o de comida rápida. Es como decir, mi carro limpio y la basura no es mi problema.
Pero hay una ley de vida que es la ley del retorno o retribución la cual está referida a que lo que lanzamos, decimos, pensamos hacia los demás se nos devuelve y eso incluye el todo de manera holística. Si siembras una semilla que cuidas con gran cariño y amor, germinará y crecerá una planta que te bendecirá con sus flores y frutos. Recuerda, la basura no es solo física, es también energía y si la generación de basura y el manejo que de ella hacemos en la vida personal es inapropiada, las energías serán pesadas e inapropiadas para nuestro confort y felicidad. Quiero finalizar esta reflexión recordando a la abuela Cira Elena quien siempre nos orientaba a mantener las papeleras de la cocina y el baño bien limpias porque la limpieza y el orden comienzan en la casa. Nos toca en lo personal y a través de los consejos comunales, las asociaciones de vecinos y las juntas de condominio, iniciar una labor profunda del saneamiento ambiental.
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