13 dic 2011

La CCA examinará la contaminación atmosférica generada por las 3 mil centrales eléctricas de América del Norte que usan combustibles fósiles

Las 3 mil centrales eléctricas de América del Norte que usan combustibles fósiles, generadoras de dos tercios de la electricidad de la región, emiten la mayor parte de algunos contaminantes atmosféricos dañinos y más gases de efecto invernadero que cualquier otro ramo industrial.

El informe y la base de datos Emisiones atmosféricas de las centrales eléctricas en América del Norte, que hoy da a conocer la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA), ofrecen información detallada sobre el sector eléctrico de América del Norte —con atención específica a las centrales eléctricas que operan con combustibles fósiles— y perfilan las emisiones atmosféricas —por central— de seis de los más importantes contaminantes: dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno y metano (los tres, gases de efecto invernadero); dióxido de azufre; mercurio, y partículas suspendidas.

Estos contaminantes —en particular, el dióxido de azufre, el mercurio y los gases de efecto invernadero— se relacionan con diversos problemas ambientales y de salud pública que hoy enfrentan los habitantes de América del Norte, como lluvia ácida, esmog, asma y cambio climático mundial. Tan sólo en el caso del dióxido de azufre, principal causante de la lluvia ácida, las centrales eléctricas que queman combustibles fósiles son responsables de 71 por ciento del total de las emisiones registradas por establecimientos industriales en toda la región.

“La información que hemos reunido en este documento es de vital importancia para entender la magnitud y los efectos de las emisiones de estas centrales eléctricas en nuestro medio ambiente, nuestro clima y nuestra salud, no sólo a escala local sino en toda América del Norte”, afirmó el director ejecutivo de la CCA, Evan Lloyd. “El hecho de que América del Norte siga dependiendo de la electricidad generada con combustibles fósiles tiene un alto precio en cuanto a contaminación atmosférica y salud pública, lo que subraya el desafío de una transición a economías más limpias y bajas en carbono, con sus consecuentes beneficios a largo plazo. La información detallada que se presenta será de utilidad para que el sector industrial y las autoridades locales y federales de Canadá, Estados Unidos y México tomen mejores decisiones respecto a la adopción de alternativas energéticas y estrategias para reducir y prevenir la contaminación”, agregó.

Gases de efecto invernadero
La generación de energía eléctrica con combustibles fósiles es uno de los sectores de América del Norte que más gases de efecto invernadero (GEI) emite, con 33 por ciento de las emisiones regionales y seis por ciento de las emisiones mundiales, sobre todo de dióxido de carbono. La mayor parte de estas emisiones proviene de la combustión de carbón. Las carboeléctricas de Canadá y Estados Unidos, junto con las centrales mexicanas que queman combustóleo, produjeron en conjunto las emisiones más elevadas de GEI —en particular CO2—, aunque en Canadá y México también las centrales eléctricas de gas natural fueron fuentes importantes tanto de metano como de óxido nitroso, ambos gases de efecto invernadero muy potentes.

Dióxido de azufre
De acuerdo con el estudio de la CCA, un porcentaje relativamente pequeño de las centrales de la región da cuenta de gran parte de las emisiones de dióxido de azufre (SO2) del sector. Éste es un contaminante atmosférico de criterio relacionado con diversos efectos en el medio ambiente y la salud humana, incluidos el esmog, la lluvia ácida y la neblina regional, así como enfermedades respiratorias. En el informe se revela que, en términos generales, los niveles de emisiones por central de las cinco principales emisoras de SO2 de Estados Unidos y México fueron muy similares y considerablemente más altos que los de las cinco principales emisoras de SO2 de Canadá.

Mercurio
Los datos del informe muestran que las emisiones de mercurio (Hg) en los tres países provienen sobre todo de la combustión de carbón. En Canadá y Estados Unidos, las carboeléctricas representaron 98 por ciento de todas las emisiones del metal generadas por centrales eléctricas que usan combustibles fósiles, mientras que en México su contribución fue de cerca de 88 por ciento.

Medición del desempeño ambiental
En el informe también se da a conocer que, además del tipo de combustible, hay otros factores como la generación eléctrica total, la capacidad, la antigüedad y la eficiencia de las centrales, que es importante tomar en cuenta, ya que muchas de las plantas que emiten más contaminantes no necesariamente son las que más electricidad generan. Por ejemplo, en el caso de los contaminantes considerados en el informe, las emisiones per cápita de Estados Unidos superan a las de Canadá y México. Sin embargo, en lo tocante a ciertos contaminantes, como el CO2, las mayores plantas estadounidenses —muchas de ellas carboeléctricas— registraron en general menores emisiones por unidad de electricidad producida que las mayores plantas de Canadá y México. De manera similar, para el SO2, las tres centrales mexicanas con más emisiones tuvieron emisiones considerablemente más elevadas por unidad de electricidad producida que las tres principales emisoras de Canadá y Estados Unidos, lo cual apunta a diferencias en los controles y el desempeño ambientales.

Panorama de las centrales eléctricas en América del Norte

En el documento se compilan datos correspondientes a 2005 —la más reciente información de acceso público disponible para las tres naciones— y se pone de relieve la relación entre las emisiones de contaminantes, por un lado, y el tipo y tamaño de las centrales, así como las tecnologías y combustibles que usan, por el otro. Cada país presenta una combinación única: en Estados Unidos las carboeléctricas generan cerca de la mitad de la electricidad del país, mientras que en Canadá 60 por ciento de la energía se produce mediante hidroeléctricas y en México son las centrales a base de combustóleo y gas natural las que generan más de dos tercios de la electricidad.

Emisiones atmosféricas de las centrales eléctricas en América del Norte se basa en la primera evaluación de este tipo que hizo la CCA (publicada en 2004), en la que se compilaron datos correspondientes a 2002 sobre las emisiones de dos contaminantes atmosféricos de criterio e información limitada sobre emisiones de mercurio y dióxido de carbono de las centrales eléctricas en América del Norte. El informe que hoy se publica presenta una cobertura más amplia, con análisis de más de dos mil centrales adicionales y de otros contaminantes, como el metano, el óxido nitroso y las partículas suspendidas. De este modo, se ofrece un panorama más completo de cómo las plantas de generación de electricidad contribuyen a las emisiones atmosféricas en toda la región.

Asimismo, en este informe se destacan algunas disminuciones notables en las emisiones de varias centrales consideradas en la publicación anterior. Por otro lado, se observa que de 2002 a 2005 el crecimiento de la generación de electricidad ha ido de la mano de un mayor uso de fuentes renovables y combustibles relativamente más limpios, como el gas natural, al igual que de la aplicación de tecnologías de control.

Por último, en el informe se hace un pronunciamiento sobre la importancia de mejorar la disponibilidad y la comparabilidad de los datos sobre emisiones de contaminantes de los tres países. Si bien los datos de los inventarios de emisiones de Canadá y México mejoraron considerablemente de 2002 a 2005, todavía no se equiparan a los datos estadounidenses en cuanto a su nivel de detalle. En Canadá no hay datos de acceso público sobre generación eléctrica o tecnologías de control de la contaminación por central. En México, debido a la falta de datos de monitoreo por sitio, la mayoría de los datos sobre emisiones atmosféricas fueron estimaciones a partir del consumo de combustible de cada central.

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