6 jul 2011

En esquinas de San Isidro hay cuchas para perros abandonados

/Gary Shea
En Villa Adelina, San Isidro, en la esquina de Lamadrid y Thames, se encuentra una caja verde apoyada contra un puesto de diarios. En la parte delantera hay una puerta hecha de una tela gruesa por donde Negra, una perra abandonada, entra y sale a su antojo. Este fue el primer animal abandonado que recibió una casa canina gracias al Proyecto de Las Cuchas, que fundó Miguel Medina en 2008.
Parado al lado de la cucha está Miguel, un muchacho sencillo de 24 años que trabaja la mitad del día en un cine y dedica la otra mitad al cuidado de los perros, trabajo que no le da tregua. El joven, rodeado de sus amigos caninos, construye cuchas en el patio de su casa, usando cualquier material que encuentra por las calles del barrio: cartón, alambre, láminas de plástico o chatarra vieja. A falta de madera, el material más utilizado, no se desanima. Miguel se conforma con lo que tiene a su disposición para fabricar las cuchas de acuerdo con el tamaño y raza de cada animal, y hasta adapta muebles y lavarropas.
Una vez que los perros se establecen en sus cuchas, Miguel, junto con una amiga veterinaria, Adriana Ravena, les realiza un seguimiento para que se mantengan en óptimo estado de salud. Ella aporta asesoría, medicación y atención a los animales que Miguel recoge de la calle. "La construcción de las cuchas nos hace ganar tiempo para que los perros se queden en un lugar estable para el seguimiento veterinario y para difundir su adopción", afirma Miguel.
"¿Otro pichicho más?", le pregunta un vecino, que se acerca a la cucha de Negra. "No. Este lo tengo hace años", responde Miguel en referencia a su mascota Sam.
Al llegar a su casa uno observa cómo el patio está dominado por perros que corretean por todos lados. Hay tantos que es imposible contarlos, ya que no hay ni un segundo en que estén todos quietos.
"Llegué a tener nueve rescatados en mi módica casa", confiesa Miguel, sentado frente a su computadora en el living de su casa, donde difunde información acerca del proyecto a través de las redes sociales. "Ahí me di cuenta de que hacía falta un poco de sentido común. No podés tener todos bien y terminás haciéndoles daño."
Miguel actualiza su blog ( http://adopcionesbuenosaires.blogspot.com ) todos los días con fotos de perros callejeros con la esperanza de lograr su adopción. Los que tienen la suerte de encontrar un nuevo hogar se transforman en protagonistas de una clase de cortometraje que Miguel sube a su blog, que muestra el perro abandonar su casa improvisada en la vereda y ser trasladado a su nuevo domicilio. A todos los videos les asigna una banda sonora de música clásica que no sólo confirma la melancolía de las imágenes sino también el amor que él tiene por este género de música, que estudia en un conservatorio.
Además, el joven cargó planos a su blog que explican, paso a paso, cómo armar las casas caninas, para que otros voluntarios se animen a construirlas en sus propias casas; otra ventaja de las redes sociales. "Gracias a las redes sociales pude conocer a otros locos que hacen lo mismo -afirma Miguel-. ¡Ya tengo casi 20.000 seguidores en Facebook!"
Miguel y vecinos de Villa Adelina y Boulogne realizan rondas nocturnas 3 veces a la semana para comprobar que todos los perros estén bien en sus hogares transitorios. El resto de la semana delega a los vecinos el compromiso de avisar si sucede algo inesperado. El, como las redes sociales, está disponible 24 horas al día.


Fuente: La Nacion.com

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