7 ago 2011

Los anillos matrimoniales atentan contra el medio ambiente


Esos grandes banquetes en los que gran cantidad de comida se tira a la basura, ese gasto excesivo de electricidad y joyas, desde las que lucen muchan invitadas hasta los dos anillos de boda de los contrayentes, hacen de las ceremonias nupciales uno de los eventos más dañinos para el medio ambiente.
Se ha calculado que el 70% de la producción mundial de oro se emplea para producir joyas. Y la extracción, distribución y comercialización del oro conlleva destrucción del medio ambiente y guerras. Además, como siempre ocurre en tiempos de crisis, el precio del dorado metal ha llegado a máximos históricos en las últimas semanas.

Para desprender el oro de la piedra donde está incrustado en su estado natural se emplea habitualmente el cianuro de potasio, una sustancia muy dañina para el medio ambiente. Así, se ha calculado que la producción de los anillos matrimoniales en todo el mundo supone unas 20 toneladas de residuos tóxicos que contaminan el manto freático, son vertidas a los mares e, incluso, pueden llegar a transformar en inhabitables regiones enteras. Cuando la mina de oro deja de ser rentable, lo único que queda en paisaje muerto, semejante al lunar, contaminado, en el que ni el suelo ni las aguas pueden ser aprovechados. Para la felicidad efímera del rito nupcial se ha dejado una zona de la naturaleza muerta.
Unas cien mil toneladas de cianuro de potasio y residuos de otros metales pesados se vertieron al Mar Negro en 2000. En todo el mundo se llegan a emplear casi doscientas mil toneladas de cianuro de potasio para obtener el preciado metal. Es tan tóxico, que con con una cantidad equivalente a un grano de arroz se puede matar a una persona.
Además, hay que contar con los accidentes que, desgraciadamente, ocurren en las minas. En el año 2000, por ejemplo, en una mina situada en Rumania, tras la rotura de un dique, unas 100.000 toneladas de cianuro y residuos de metales pesados acabaron en los ríos Tisza y Danubio y llegaron hasta el Mar Negro. La contaminación se prolongó por tres semanas. Muchos animales quedaron envenenados, no sólo en Rumania, sino también en Hungría y en Serbia.
El problema es el precio del oro. La fiebre del oro en versión moderna. En algunas minas, se obtiene un gramo de oro mientras se produce una tonelada de residuos.








Fuente: Ecología verde

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