2 sept 2011

.La Fotodel Día: Glaciar de Gaube (España).

Glaciar de Gaube,todavia activo,situado a una altitud de 2550m.

En España,concretamente en la cordillera de los los Pirineos sus glaciares estan desapareciendo a un ritmo frenético,el cambio clímatico se esta acusando mucho. De hecho estamos en una etapa que vemos con nuestros propios ojos la extinción de los glaciares pirenaicos.

Descubren que los delfines franciscana ingieren desechos plásticos

Así lo determina un trabajo del instituto de Investigaciones Marinas y Costeras de Conicet Mar del Plata y la Universidad Nacional de Mar del Plata.

 
Un estudio realizado por miembros del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras de Conicet Mar del Plata y la Universidad Nacional de Mar del Plata, reveló en la revista científica Marine Pollution Bulletin que casi el 30 por ciento de los delfines franciscana capturados accidentalmente en el estuario del Río de la Plata presentaban residuos de plásticos en sus estómagos.

Cerca del 28 por ciento de 106 delfines franciscana capturados accidentalmente y examinados por científicos argentinos tenían trozos de plástico de distinto tipo en sus estómagos. Los materiales más abundantes identificados fueron restos de envases, aunque también constataron fragmentos de materiales de pesca, envolturas de cigarrillos y galletitas, entre otros productos.



Los plásticos y los materiales sintéticos son dos tipos de desechos marinos que con mayor frecuencia afectan la vida y la salud de diferentes especies animales que habitan en los océanos y estuarios. Algunos de esos materiales provienen del turismo costero y de las aguas residuales que transporta la contaminación urbana. Otro tipo de materiales plásticos presentes en esas aguas están asociados a la actividad pesquera y a los desperdicios que eliminan los buques comerciales, de transporte y turísticos.



La investigación determinó que la ingestión de elementos plásticos en los delfines analizados fue mayor en zonas de estuario que en las zonas marinas. Los delfines de la Bahía Samborombón presentaron el mayor porcentaje de frecuencia de plásticos, posiblemente vinculados a la proximidad de las grandes ciudades de Buenos Aires, La Plata y Montevideo, así como a la descarga de desechos varios sobre la cuenca del Río de la Plata por más de 14 millones de personas, las industrias y el descarte de la intensa actividad pesquera de la región. A su vez, en esa zona se acumula una gran cantidad de basura marina producto de un frente de masas de aguas.

Según el relato del primer autor del estudio, Lic. Pablo Denuncio, la basura marina afecta de dos maneras principales a los organismos: por efecto mecánico del enredo en las redes de pesca y demás elementos de mediano y gran tamaño; y por ingesta accidental de basura marina. En el trabajo, fueron evaluados los efectos mecánicos de obstrucción producidos por los materiales plásticos en el tracto digestivo dando como resultado que las obstrucciones parecerían no ser importantes dado que se trató en su mayoría de piezas plásticas de pequeño tamaño.

Sin embargo se desconocen los efectos causados por la contaminación química producto de la despolimerización del plástico ingerido. Asimismo todos los delfines que presentaron restos plásticos en sus contenidos gástricos tenían también alimentos comunes a su dieta como estructuras sólidas remanentes de peces (otolitos y huesos), calamares y pulpos (picos o mandíbulas) y diferentes estructuras de crustáceos.



Basura marina
A su vez el estudio permite observar que las aguas costeras del norte de Argentina presentan basura marina de origen humano, e identifican al delfín franciscana como indicador biológico de la salud de nuestro mar.

La fauna marina en Argentina y en todo el mundo sufre el impacto de diversos elementos como la fragmentación del ambiente ocasionado por los disturbios de las grandes ciudades costeras, la contaminación química como consecuencia de los desechos industriales, la basura marina y la sobrepesca.

Las medidas que deben llevarse a cabo con el objetivo de preservar la fauna deben estar enfocadas en primera instancia a concientizar y participar a la sociedad sobre los problemas y consecuencias del descarte de la basura cotidiana, y a las autoridades responsables recordarles de tomar las medidas necesarias para un manejo responsable de los residuos urbanos e industriales generados en las ciudades costeras.

El estudio fue realizado por miembros de Conicet en el marco de proyectos otorgados por este y la Universidad Nacional de Mar del Plata. Sus integrantes son: Lic. Pablo Denuncio (autor principal), Dr. Ricardo Bastida, Lic. Mariela Dassis, Lic. Gisela Giardino, Dra. Marcela Gerpe y Dr. Diego Rodríguez.








Fuente: CONICET/DICYT

La noticia de la semana: Las rocas podrían detener el cambio climático


Según un artículo de The Week, un proyecto científico localizado en Islandia podría encerrar parte de la solución para disminuir y eventualmente detener el calentamiento global. ¿Cómo? Almacenando los gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono en rocas, impidiendo que llegaran a la atmósfera.
¿Podría esta alternativa ser una solución viable para lidiar con las consecuencias del cambio climático? No hay forma de saberlo sin experimentar, pero los responsables de la iniciativa creen que al menos constituye un interesante disparador para formar nuevos científicos en formas de tratar gases nocivos para el planeta.
Como ya conocemos, la emisión de gases de efecto invernadero por parte de industrias, automóviles y buena parte de las actividades de la especie humana, provoca el calentamiento de la atmósfera terrestre y, por consiguiente, una serie de peligrosísimos y preocupantes efectos climáticos. Hoy el cambio climático es la máxima preocupación de los ambientalistas del mundo, y también debería serlo de todos los habitantes de la Tierra.
La empresa responsable por esta nueva idea es CarbFix, con sede al sur de Islandia, donde planean desarrollar su experimento. Esta zona de riqueza geológica sería el punto clave para inyectar compuestos de agua mezclada con dióxido de carbono hacia el interior de la tierra con el propósito de que se conviertan en rocas. Esta transformación daría como resultado piedra caliza, la cual conservaría en su interior el CO2 y evitaría que se libere a la atmósfera.
Aunque los líderes del proyecto indicaron que por el momento sería imposible que esta solución pudiese lidiar con las inmensas cantidades de dióxido hoy emitidas, resulta una opción de interés para evaluar su potencial alcance y utilidad en generaciones futuras. 








Venezuela: Daños ecológicos por culpa de complejo petrolero


El Complejo Petrolero, Petroquímico e Industrial General de División José Antonio Anzoátegui, ubicado en las afueras la ciudad de Barcelona, en la zona oriental de Venezuela, ha registrado daños ecológicos y un incremento de las enfermedades respiratorias en su entorno más próximo. Esto, porque la  zona se ha visto muy afectada en lo ambiental debido a que las 15.000 toneladas de coque que allí se producen a diario están quedando estancadas en los patios de almacenamiento, como consecuencia de que el mecanismo empleado para su habitual traslado se dañó y no lo han reparado por falta de presupuesto, según indicó una fuente oficial de la Industria petrolera (PDVSA).


El coque, subproducto generado a partir del proceso de refinación del petróleo, que puede ser aprovechado con fines energéticos. Pero su alto contenido de azufre y otros elementos, en cantidades industriales, puede ocasionar problemas ambientales y de salud. De hecho, el incremento del material acumulado llamó la atención de los habitantes de la zona.

Según expertos ambientales, esas partículas que están en el aire y que son levantadas cuando corre la brisa marina, deben ser sometidas a una evaluación para detectar su tamaño y así saber qué tan peligrosas son. “El tamaño crítico de estas partículas es de 10 micras. Aquí está el primer problema, y por eso hay que saber su tamaño; mientras más pequeñas sean, es peor, porque pueden entrar fácilmente en el tracto respiratorio”, apuntan. El segundo problema que se señala es que el coque tiene valores muy elevados de vanadio y níquel, los cuales son “una amenaza para el ambiente y generan altos niveles de contaminación en el aire”

Miembros de la Comisión de Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático de la Asamblea Nacional están interesados en evaluar las consecuencias ecológicas de la situación porque ya han recibido algunas quejas formales. Manuel Briceño, vicepresidente de la comisión, señala la necesidad de hacer una evaluación junto a las comisiones de Energía y Petróleo y la de Ciencia, Tecnología e Innovación, para montar mesas de trabajo donde puedan estar los actores involucrados y las autoridades competentes. “Es el Ministerio del Ambiente el que debería hacer seguimiento y monitoreo de esa situación. Nosotros haremos lo que podamos y trataremos de poner sobre la mesa la naturaleza real del problema y evaluar algunas posibles soluciones” manifestó ante los medios de comunicación.







Fuente: Veo Verde

El incierto futuro del agua

 Dos tendencias recientes han puesto de relieve una de las crecientes contradicciones geopolíticas en un mundo aparentemente globalizado: el acceso al agua potable. En el Cuerno de África, la desertización y la sequía amenazan con una crisis humanitaria, mientras que en el mundo desarrollado el consumo de agua embotellada se dispara. La crisis humanitaria que se ha abatido sobre Somalia, Etiopía y Sudán del Sur es ahora evidente. Mientras que la atención se centraba a principios de año en las revoluciones (queda por ver si serán democráticas) en los países del norte, los cultivos decaían y los pozos se secaban en el Cuerno de África. 

Sequía y guerra -las dos están estrechamente relacionadas en la competencia sangrienta por los escasos recursos- han llevado a decenas de miles de personas a abandonar sus tierras en busca de comida, agua y seguridad. Las imágenes desgarradoras de los refugiados se ven cada noche en nuestras pantallas de televisión. Otras imágenes, no menos temibles, vienen de los satélites que muestran claramente la expansión del desierto del Sahara hacia el este y sur de África del Norte. Los pueblos del norte de África están en un extremo de la distribución mundial del agua: según la OCDE, alrededor de mil millones de personas no tienen acceso al agua potable de una forma mínimamente segura y dos mil millones carecen de un saneamiento decente. En el otro extremo de la escala están las poblaciones de los países desarrollados que no solo tienen suministro de agua potable, sino que ahora beben grandes cantidades de agua embotellada.
El crecimiento de la industria del agua embotellada ha sido uno de los grandes éxitos económicos de los últimos treinta años y ha producido enormes ganancias para algunas de las mayores empresas del mundo de alimentos y bebidas. Es evidente que el producto en sí no ha cambiado en absoluto, ya que la composición química del agua sigue siendo lo que siempre ha sido. Lo que ha cambiado es nuestra percepción del producto. Para muchos consumidores el agua ya no es un elemento que necesitamos para vivir, sino un bien de lujo que dice algo de nuestra forma de vida. 

Hay muchas características notables para el éxito de la industria del agua embotellada. El crecimiento del mercado ha sido vertiginoso. Por supuesto que no en los países en vías del desarrollo, donde el agua potable puede ser difícil de encontrar, sino en los países desarrollados que tienen abundante agua dulce. Hace apenas 30 años el agua embotellada era un producto algo exótico solo por los ricos. Pero no ahora. En EE UU por ejemplo, se estima que una persona bebe de media 200 veces más agua embotellada – unos 120 litros al año- que lo hicieron en los años 70.
El desarrollo de las marcas ha sido crucial para el éxito. Dado que el agua es esencialmente la misma, la diferenciación es fundamental para la participación en el mercado. Una visita a cualquier gran supermercado revela que la variedad a la venta es a menudo superior a las variedades de café. Perrier (de Nestlé) se ha expandido no sólo a los mercados de países vecinos, como España, sino que exporta a todas las zonas de EE UU y de América Latina. En menos de una década, las ventas mundiales de Evian crecieron de 50.000 millones de botellas a 100.000 millones. Y las fuentes del agua en venta son cada vez más exóticas. En el Reino Unido es posible comprar una botella de agua que ha recorrido, literalmente, la mitad del mundo desde Nueva Zelanda o la isla del Pacífico Sur de Fiji (donde, irónicamente, un tercio de la población no tiene acceso al agua potable). La lógica del crecimiento de la industria global del agua es menos fácil de comprender. Que los consumidores quieran pagar precios altos -un litro de agua con frecuencia cuesta más que un litro de gasolina- para un producto cuando existe un suministro abundante a una fracción del costo aparentemente desafía el sentido común.
Más importante aún son las preocupaciones ambientales. La energía consumida por la extracción de agua y el transporte en botellas individuales supera con creces el costo de distribución de agua a través del sistema hidráulico normal. Y la eliminación de las botellas de plástico en las que el agua se vende -solo una pequeña parte es reciclada- es un problema importante. Pero es la ética de la industria del agua embotellada la que resulta más difícil de entender. Mientras en algunas partes del planeta los niños se mueren por falta de agua potable, en otras zonas muchos consumidores pagan altos precios por un producto que ya poseen en abundancia. Es una indicación más del foso existente entre los que tienen recursos y los que no. Y es una de las peores paradojas de nuestro mundo globalizado.

 
 
 
 
Por: DAVID MATHIESON (Diario Ecología.com)

1 sept 2011

España tiene la primera planta que recicla 100% de tetrabricks


Los cartones para envasar alimento se utilizan en múltiples productos: jugos, vinos, conservas, sobres de sopa y más. Por sus características, son livianos, flexibles y muy versátiles, y tienen además la ventaja de ser aptos para el reciclaje.
En la actualidad, en países desarrollados, este material -compuesto por papel, aluminio y plástico- se desecha en contenedores diferenciados y se procesa en plantas que separan la fibra de papel (reciclable) de las láminas de aluminio y plástico (no reciclables) consiguiendo reutilizar aproximadamente el 70% del material total.
En esta noticia les contaremos cómo, por primera vez a nivel mundial, Barcelona inaugurará una planta que permite reutilizar el 100% del material.

La vanguardista planta de reciclaje se llama Clean, y el proyecto mediante el cual se llevó a cabo (bautizado apropiadamente como Project Clean) fue desarrollado por el consorcio PALWaste Recycling una alianza estratégica entre StoraEnso Barcelona (filial catalana de una multinacional dedicada a los envases de tetrabrick) y Alucha, una firma barcelonesa de innovación tecnológica. Las instalaciones de Clean estarán en Castellbisbal, provincia de Barcelona, y darán trabajo a unas 15 personas para reciclar unas 30.000 toneladas de bricks al año.

¿Cómo funciona este sistema, inédito a nivel mundial? Según nos enteramos, luego de separar el papel mediante cámaras de vapor, el remanente de aluminio y plástico es llevado a una cámara anaeróbica en donde, mediante un proceso llamado pirólisis, se produce la evaporación de la lámina plástica mientras que el aluminio permanece inalterado. El metal se redistribuye a las industrias que lo usan como insumo (la misma StoraEnso entre otras) mientras que el plástico evaporado se utiliza como un gas combustible.
 Este gas de plástico se quema generando energía eléctrica y calor. La energía eléctrica es inyectada en el sistema de distribución interconectado, y el calor es utilizado para generar el vapor con que opera la sección que separa el papel, en la primera parte del proceso. En resumen, el sistema es autónomo a nivel energético y no emite residuos al medio ambiente.

Tenemos claro que el sistema no es absolutamente autocontenido (lo cual violaría el principio de conservación de la energía) puesto que para volver a convertir las fibras de papel reciclado y el aluminio en un nuevo envase de tetra hay que añadir más energía y una nueva capa de plástico para sustituir el que se ha evaporado.
El proyecto ya recibió el premio The Best of the Best del Programa Life Environment del Parlamento Europeo, pero más importante que los galardones será verlo funcionando y, de tener éxito, verlo replicado en el resto del planeta.







Fuente: Veo Verde

¿Sabías que las flores cada vez huelen menos?


Más allá de que la noticia me entristezca como romantica que soy, la verdad es que provoca un serio trastorno para los insectos en el equilibrio natural. Según un estudio científico, la polución emitida por la quema de combustibles fósiles reduce la fragancia de las flores y hace que para los insectos sea más difícil encontrarlas.

La contaminación aérea proveniente de las centrales térmicas y de los automóviles destruye la fragancia de las flores y obstaculiza la polinización, según un estudio realizado por científicos de la Universidad de Virginia.

Las flores hoy huelen menos no porque su fragancia sea menor sino porque no llega a nuestro olfato de igual manera. Su olor se muere por el camino.
Es decir, las sustancias aromáticas de las flores se enlazan con mucha facilidad con otros compuestos químicos propios de la polución presente en el aire y pierden sus propiedades aromáticas.
Esto es una malísima noticia para los insectos ya que para ellos el olor que despiden las flores es una guía muy importante para llegar a su preciado manjar.

En el informe publicado por la revista Atmospheric Environment, los científicos señalan que ese efecto de los contaminantes sirve para explicar la reducción en las poblaciones de insectos polinizantes, que se alimentan del néctar de las flores, en varias partes del mundo.


Esa reducción comenzó a afectar desde hace algunos años principalmente a las abejas, los abejorros y las mariposas, según otros estudios. Las moléculas aromáticas que producían las flores en un ambiente menos contaminado, como hace un siglo, podían extenderse a unos mil o 1.200 metros. Sin embargo, en el ambiente contaminado de las grandes ciudades, solo pueden extenderse no más allá de 200 ó 300 metros y esto hace que los insectos encargados de la polinización tengan cada vez más dificultades para ubicar las flores.


El resultado es un círculo vicioso en el que los polinizantes luchan por encontrar alimento para mantener su población. Al mismo tiempo, las plantas que florecen no consiguen la polinización que necesitan para reproducirse y diversificarse.








Fuente: Diario Ecología.com